Revista poética Almacén
Tele por un tubo

[Ramiro Cabana]

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El cerdo

Sale Ricardito Bofill en la tele y dice que los periodistas son unos cerdos. El periodista, en un atracón de autocomplacencia, se pregunta por qué. La respuesta es fácil y la daré yo: del periodista, como del cerdo, se aprovecha todo.

Igual que del soldado y del cura. En efecto, los periodistas son los soldados y los curas de hoy.

E igual que en el ’36, los soldados, los curas, los periodistas y los cerdos, todos bien aprovechados, pertenecen al régimen y los suyos, o sea, al Régimen, ¿eh, amigas?

Ahora que estamos en confianza, quiero haceros una pequeña recomendación: id a la universidad. Cuando lleguéis, estudiad periodismo. A ver si un día de estos os dejan salir en la tele en pelotas y un defensor vuestro, como yo, os ve en su pantalla de plasma y se hace una buena paja. Os lo agradeceré hasta el final.

Pero todavía no hemos llegado al final. Algunas de vosotras, queridas amigas personas lectoras, os preguntaréis, ¿y cuánto falta? Pues cuanto menos me interrumpáis menos faltará.

El periodista es un cerdo. Come de todo, sobre todo si empieza por C: corazón, casquería, carroña. Y luego no deja más que purines. O sea, lo que echan por la caja lista.

Para quien no lo recuerde con claridad, los purines son la mierda del cerdo. Pero en la tele no se llaman purines, se llaman Salsa Rosa, y los echan por TELE5 los sábados por la noche, cuando mi chavala sale a divertirse y yo me quedo en el palacete, castigado, viendo los purines por la tele y escribiendo esta columna de los cojones.

Los purines llamados Salsa Rosa son igual que Tómbola pero para todos. Tómbola sólo es para los valencianos. Que se jodan. Y lo echan los jueves. También sale el Mariñas, mi purinero favorito.

Ya conocéis, amadas amigas, protegidas mías, el formato de los purines. Hay un panel de cerdos y enfrente, el famoso invitado. Si el famoso invitado es de los guays, los cerdos le comen lo que tenga entre las piernas, y todos tan felices. El famoso invitado también puede ser de los que no son otra cosa que purines, o sea lo que los cerdos crean cuando se están ganando la vida, o sea engordando para que luego sus respectivas empresas les saquen los jamones y las chuletillas. Que nosotros nos comeremos. Cuando toca famoso de purines, los cerdos se lanzan sobre ELLO con una saña de la que sólo los cerdos son capaces.

Yo quería comprarme un cerdito como mascota, pero mi chavala no me deja. Me encantaría sacarlo a pasear. Que los demás, que sacan a pasear a su aburrido pit-bull, me preguntaran cómo se llama, y yo les contestaría: se llama Periodista, pero yo le digo Per. Mi cerdito y yo seríamos felices.
Eso era lo que yo quería hasta que me enteré de que los cerdos son unos cabrones. Leí La familia de Pascual Duarte y Divinas palabras. Mi chavala es una mujer culta y siempre tiene razón.

A mí no me gustan los purines, queridas amigas, pero soy un ecologista. Los purines son super tóxicos, y yo tengo que protegeros. Ahora mismo voy a por la pala y me siento delante de la tele.

Chao.


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