Revista poética Almacén
Colaboraciones

Bestiario (II): El mamporrero

Álvarez de Bargas
De la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo

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El nombre de Pamino José de Pelas continuaba una tradición en la familia de los Pelas: el padre y el abuelo, que eran masones de descendencia alemana, (el apellido Pelas era una corrupción de Vonpesetas) también se llamaban Pamino. El mamporreroEl nombre era, claro estaba, un homenaje a Mozart que era masón. Cuando el bisabuelo de Pamino se dio cuenta de que "La flauta mágica" estaba llena de símbolos masones puso a su hijo el nombre del protagonista masculino, esperando tener una hija, que nunca tuvo, para ponerla Pamina. De mayor PJP se hizo novelista y firmaba sus artículos de poca monta con las iniciales PJP, trabajos que publicaba en una revista de pequeño formato y financiada por Bartolomé March titulada "Papeles de EstarArmadas". Su mayor enemigo, el autor de "La familia Pascual Duarte", deletreaba las iniciales de Pamino como "pijo de puta" y decía que igual que Vivaldi había escrito el mismo concierto muchas veces, JPJ había escrito la misma novela muchas veces. Eso si: las novelas que él escribía como las que les escribían sus negros las firmaba con su nombre y dos apellidos. Estuvo casado con una oficinista dulce, que era a la vez criada, secretaria, esclava y, en ocasiones, uno de los tres lados de los triángulos que a PJP le gustaba trazar en la cama. Cuando PJP murió y la televisión le hizo una entrevista a la ex mujer de Pamino, ésta demostró ser una gran señora, sólo se limitó a hablar perrerías de su ex marido, dejando claro lo ruin y vulgar que era y cómo se tiraba unos pedos largos y sonoros que la dejaban atufada [1].
Pamino anduvo por los caminos de España con botas literarias que, a veces, le apretaban demasiado y, a veces, le venían grandes. Se acostó, en sus largas y solitarias andaduras de escritor de caminos y veredas, con doncellas, putas, novicias y casadas. Para vencer la soledad de escritor de fondo se emborrachaba cuando llegaba la noche y se mesaba la larga barba. Las buenas lenguas, que lo habían lamido, (una que intentó tragarse la cabeza estuvo a punto de morir asfixiada) decían que su miembro era tan largo y gordo que le llegaba hasta la rodilla, pero que nunca se le enderezaba[2].
Llevó muchos sombreros, algunos para defenderse del sol de Castilla, otros para ganar escalafones y otros para taparse la calva. Supo diferenciar entre lo que daba dinero a lo que se arrimaba y cultivaba, no importa repetirse hasta la saciedad y de lo que no lo daba de lo que se alejaba como alma que lleva el demonio. Fue senador irreal y, al final de su vida, se arrimó con otra esclava que le sirvió de criada y, al parecer, con artes contranatura, le mantuvo la tranca enderezada. "Nada más tonto que un viejo tonto"[3], decía la viuda de Alberti, reflejada tal vez en su propio espejo[4]. Murió JPJ intentando atravesar a su esclava que a cuatro patas le ofrecía su trasero[5]. Su viuda (que era conocida como "Galicia´s Deep Throath") lloró, enlutada, en la comitiva fúnebre al lado del rey y la reina, mientras pensaba en los millones que había ganado con el manejo de esa garganta de oro. A los dos meses se alivió el luto y las bragas. Al año estaba liada con otro viejo, un poeta gaditano que tenía una ganadería con la que quería conseguir toros con cuernos de luna.
Un dibujante de cuarto orden[6], que vivía feliz con su pareja en Águilas en una casa que daba al mar, hizo un dibujo de PJP cuando éste era censor, joven y falangista con el régimen de Franco. Lo dibujó con un tricornio ateo, sin rostro, la columna vertebral sólida pero un poco destartalada para indicar los andares estrafalarios de PJP. Su estomago de glotón sobresalía como un pico de cigüeña o una boca de hipopótamo, un buzón de correos, un cucharón. Entre sus piernas destaca la herramienta que usó tanto como su pluma: el pene caído y generoso entre dos testículos abultados y llenos de semen que podrían simbolizar la pesadez de la tranca, la frustración del enderezamiento que fue una de las cruces y secretos que PJP tuvo que cargar y que le consumía. Los zapatos sin trencillas, grandes y enormes: zapatos a lo Botero[7] por un lado y de Segarra[8] por otro. Las manos que tantos pechos y culos sobaron se esconden en las espaldas, entre culpables y avergonzadas. Si hubiera habido color en el dibujo, dijo una vez el dibujante feliz de Águilas, JPJ hubiera llevado una camisa azul, un yugo y unas flechas de plata. Para poner ilustrar el trueno de su voz, a veces impostado y a veces artificial de canónigo cantando maitines, el dibujante le añadió una doble garganta, hinchada, como un pera de poner enemas, a los que JPJ era muy aficionado. Era una gola protestante y borbónicamente incorrecta. Las hombreras de uniforme militar querían decir, en un mensaje críptico que solo los entendidos descifrarían, perchas ideológicas donde se colgaban estandartes y banderas victoriosas que volvían al paso alegre de la paz. En el dibujo disimuladas, hay, lo crean o no, cinco rosas prendidas en un haz[9]. Si hubiera tenido rostro ustedes verían unas cejas prominentes, de aguilucho en celo, dos brochazos de alas de demonio, una boca grande, casi una bocaza y unas mejillas con surcos hondos que le daban un aspecto de perro pachón. Se le ha criticado al dibujante feliz de cuarta su falta de realismo en el dibujo de Pamino ya que por aquel entonces éste llevaba una espesa barba que le hacía la frente más ancha y la cara más de Pantocrátor[10]. El tricornio ateo tiene la fuerza de una mitra cardenalicia y de gorro de Mickey Mouse.
Así fue la vida de PJP: se la pasó entre la seriedad de un clérigo excomulgado y el cachondeo de un payaso de clausura. Un tal Puntal, al que PJP le dejó pasar a su intimidad, pero siempre dejando la puerta abierta por si intentaba arrodillarse más de lo normal para enderezarle el cipote, escribió un libro después de la muerte de JPJ en el que sacaba tajada de la generosidad del famoso escritor. Un libro tan bajo que al mayor enemigo de PJP, el autor de "Pabellón de reposo", le pareció algo repugnante y sintió pena por Pamino José de Pelas.





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1. "Prácticamente –dijo la ex secretaria y ex mujer- yo le escribí su primera novela que es la que le hizo famoso. Hasta le corregí las faltas de ortografía. Incluso le cambié el título, él quería llamarla “La familia de Pascual Duarte” pero yo le convencí de que dejara el título por el que ahora se conoce a la novela".

2. La colección Ruedo ibérico publicó en tiempos de Franco un libro titulado "Historia de penes, pollas, cipotes y vergas" escrito por Camilo José Cela en el que dedicaba un capitulo a la flacidez del pene de PJP. En el mismo libro hay un capítulo sobre el cipote de Archidiona que, como recodarán "nuestros queridos lectores", narraba la historia de un joven que al ser masturbado por su novia en el cine, el chorro de semen que saltó, acumulado por varios días, alcanzó en su trayectoria, a varios espectadores sentados en las filas delanteras. Alfonso Canales, poeta fino, escribió, para conmemorar la festiva ocasión, un juguetón y precioso soneto. Del cipote de JPJ, Camilo José Cela escribió lo siguiente: "Pamino Jose Pelas, escritor franquista, novelista prolífero, andariego y mujeriego, de cipote descomunal, cabezón, sedoso y suave al tacto, pesado, adornado con gordas venas azules, un ramillete de pelo negro y áspero y colgantes cojones, en uno de sus viajes por La Alcarria, en un artículo censurado por Arias Salgado que se debía haber publicado en el ABC de Torcuato Luca de Tena, contaba que en una noche que pasó en una cuadra en un municipio cerca de Pastrana, sintiéndose cachondo se acercó a una yegua que en celo retozaba y respiraba hondo, la levantó la cola, la acarició un poco, le pasó el cipote por los labios vaginales rojos y encendidos de la yegua que al notar la tranca se abrió y dio un relincho agudo y enamoradizo haciendo que por primera vez en la vida de JPJ se le enderezara el gran nabo como nunca le había ocurrido. La segunda vez –continua CJC- fue cuando se encontró con su segunda yegua, la viuda de buen ver con la que se casó, abandonando a su mujer de cuarenta años".

3. Posiblemente la viuda de Alberti, una ave rapiña de mucho cuidado, no sabia que esta frase era una traducción de José Antonio Primo de Rivera, en su época inglesa, de Chespir o ¿era de Marlowe?: "There´s no fool like as an old fool".

4. Nos referimos a Manuel Alberti, poeta aficionado, ganadero, terrateniente millonario, burgués y franquista que financió a Franco el pasaje de Marruecos a España el día 17 de julio de 1936. Alberti, hermano de Rafael, publicó alguna vez en la revista "Cántico" que dirigía Ricardo Molina. La colección "El toro de barro" publicó el único libro de Alberti, premio Domecq, por su libro "La corrida".

5. Un secretario que trabajaba con JPJ ha contado en "Morir con las botas puestas", unas memorias amargas y llenas de odio y envidia, que a veces el escritor desnudo y con la lanza en ristre seguía a su esclava por toda la casa y que ésta, también desnuda y relinchando como una yegua, jugueteaba sin dejarse coger. "La noche en que murió JPJ —cuenta el ex secretario— se oyeron gritos como siempre. Luego se oyó el ruido como si un jarrón se hubiera roto y luego se oyó la voz de JPJ que decía: "Puta, ya te he cogido, ven aquí..." Hubo un silencio total, luego ella dio un grito largo y prolongado de dolor y a continuación se volvió a oír el vozarrón de JPJ que decía: "Muero con las botas puestas". El secretario metido a escritor trazó una teoría, mas propia de Vargas Llosa que de un criado con pretensiones, en la que comparaba, metafóricamente, la lanza al cipote, lo que era obvio, y las botas como un símil de su "último viaje", él "que había —terminaba el libro así- viajado por lo ancho y largo de España, desde el azul y bravo Cantábrico hasta el esmeralda y dulce mediterráneo pasando por la meseta marrón y áspera de Castilla y la soledad del olmo de Extremadura".

6. Gregorio Prieto, en su molino de Consuegra, tenía una carpeta con obras de este dibujante del que se sabe poco. Se cree que es propiedad de un conocido entomólogo llamado Marcos Taracido que dirige una revista de nombre "Almacén". Jesús Vázquez, que es más artificial que el Avecrén, ha dicho de este dibujo que hubiera podido ser hecho por una lesbiana que de tan masculina hubiera podido pasar por un hombre. "Algo así como La mujer barbuda de Rivera que se encuentra en el Museo Tavera de Toledo" ha agregado el culto presentador de televisión. Tierno Galván tan real como la vida misma, antes de ser alcalde de Madrid, en un artículo publicado en BORDES —Boletín de estudiantes socialistas— (nadie supo nunca que significa la "R") mantenía la tesis de que este dibujo era de Victoria Kent antes de que la inmortalizara el maestro Alonso en su famosa revista musical "Las leandras".

7. No se refieren a los de Pedro Botero, uno de los nombres con los que se conoce al diablo. Nos referimos al pintor colombiano Fernando Botero, famoso por la gordura de sus personajes.

8. Famosa cadena de zapaterías que en los años sesenta había en Madrid donde el padre de Pamino le compraban los zapatos cuando era niño, sin saber que con el tiempo, sería un escritor con botas que robó al gato que dejó descalzo. Los zapatos eran famosos por su dureza, durabilidad y por atormentar por meses los pies tiernos de Pamino y de todos los niños de clase media española que los llevaban.

9. El primero que vio este detalle fue Dionisio Ridruejo un mes antes de que renunciara a su camisa azul y a su poder en el régimen franquista y se dedicara a escribir poemas llenos de un azul escorial.

10. El dibujante en una entrevista con el periódico "La verdad" de Murcia ha declarado: "Le puse barba, pero la censura me la mandó quitar. Me dijeron que a Franco no le gustaban las barbas y que Vallejo Nájera, pensaba que un barbudo aparte de ser feo y marxista demostraba un complejo de subordinación del partido que había que eliminar rasurando al individuo sus ideas al rape". Vallejo Nájera mantuvo una teoría de que Azaña era feo y su cara era la del diablo mientras que la cara de Franco era equilibrada y tenia una sonrisa que le iluminaba el rostro haciéndole guapo. Joder con los teóricos franquistas. ¿No estaría el señor Vallejo Nájera enamorado de Franco?


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Comentarios

Escribí una notita antes, pero veo que ha desaparecido. Decía que vaya un artículo tan sarcástico y qué quién sería ese PJP y qué gracias a Almacén. Espero que esta segunda notita llegue.

Comentado por Julia el 3 de Diciembre de 2002 a las 04:32 AM

No Julia, no desapareció, sólo que la escribiste en el Libro de notas, en la anotación que y escribí recomendando este artículo: http://www.librodenotas.com/mt/archives/002503.php#002503

Saludos.

Comentado por Marcos el 3 de Diciembre de 2002 a las 04:08 PM

Gracias. Siento el error.

Comentado por julia el 3 de Diciembre de 2002 a las 10:13 PM

Este pequeño "drama giocoso sin música" de cipotes, camisas azules y sonoros pedos resulta muy divertido para los que vivimos en España y hemos tenido que aguantar el sainete mediático de los últimos días de PJP en este mundo. R.I.P

Comentado por Juan Manuel el 4 de Diciembre de 2002 a las 12:13 AM

Simple y llanamente me paece digno de tener continuacion o continuaciones

Comentado por fernando el 4 de Diciembre de 2002 a las 11:26 PM