Isabel Pérez Montalbán:


BUROCRACIA

Compañera, mi dosis anfetamínica:
La doctrina, el trabajo sórdido, más inútil,
por el pueblo explotado, para el pueblo ya libre.
Tú no sabes el daño que origina la luz
cenital del neón, las quemaduras
que causa en la mirada y en la piel
de quien trabaja inmerso en la parálisis,
de quien aguarda atención en las colas:
apenas serpentean las gentes con su turno.
Si conquistan un paso al frente, sueñan
que pronto llegarán a ventanilla.
Tienen aspecto de convalecientes
olvidados sin lástima en un gran almacén
de chatarra y papeles con sellos oficiales.
Mientras todos acuden a la cafetería,
en el lavabo llora un funcionario.