“Como te ves, yo me ví; como me ves, te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás”
Eso se lee en la entrada del osario de Wamba; un pueblecillo cercano a Valladolid. Allí se apilaron hace unos ochocientos años montañas de esqueletos, fruto, dicen, de la guerra o de la peste o la unificación de varios cementerios. Estos que aparecen aquí no son más que una parte, pequeña. [Ó.V.]


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