Reportaje de Magazín sobre profesores de Secundaria: “Precisamente, la palabra “motivar” produce urticaria entre ciertos sectores del profesorado, aquellos que preferirían recuperar el concepto del “esfuerzo”. Durante los últimos años los alumnos no tenían que aprobar para pasar de curso. Lo hacían automáticamente. Ello ha tenido consecuencias de diferentes tipos.
Para empezar, ha hecho que un alumno pueda recibir clases de temas para cuya comprensión necesitaría una base mínima de la que carece, porque no pudo asimilarla en cursos anteriores. Con los años esas carencias se acrecientan y al verse incapaz de adquirir los nuevos conocimientos, el joven “desconecta” y deja de seguir el ritmo del resto del grupo. En estos casos, suele reaccionar básicamente de dos modos: aislándose o empleando el tiempo en incordiar al resto del grupo. “Hemos malcriado a estos chavales entre todos. Queríamos ahorrarles el fracaso y hemos acabado convirtiéndolos en unos fracasados”, explica la profesora Yolanda Castillo.”