Me pregunto si con las formas de producir energía no sucede lo mismo que con las drogas: que la propaganda demoniza unas mientras que la más letal de todas (el alcohol) está instalada felizmente en la sociedad e incluso se promueve. Me refiero a la energía nuclear y al petróleo. Independientemente del hecho irrefutable de que el último se acabará, ¿cuál de los dos es más peligroso para el humano y para la tierra? Veamos, ¿cuántas guerras ha provocado el petróleo? ¿Cuántos muertos? ¿Cuántas mareas negras? ¿Cuál es la medida de la contaminación de nuestro coches a gasolina? James Lovelock defiende la energía nuclear como la única alternativa viable, y sostiene que lo nuclear, lo radiactivo, es parte cercano del ecosistema terrestre: “La energía nuclear, aunque potencialmente dañina para las personas, no es un peligro apreciable para el planeta. Los ecosistemas naturales pueden soportar niveles de radiación continua que serían intolerables en una ciudad. La tierra alrededor de la fallida central de Chernobyl fue evacuada porque sus altos niveles de radiación la hacían peligrosa para la vida humana, pero ahora esta tierra radioactiva es rica en vida salvaje, mucho más que lo que podemos encontrarnos en los alrededores de las megalópolis. Denominamos a la ceniza de las plantas nucleares desechos nucleares y nos preocupamos de como mantenerlos a buen seguro. Me pregunto si en vez de eso podríamos utilizarlos como guardianes incorruptibles de los lugares más bellos de la Tierra. ¿Quién se atrevería a talar un bosque que sirve como almacén de ceniza nuclear?.” Ecologismo por la energía nuclear.