

En los tebeos, al menos en los que se publican en España, o los que suelen disfrutar de mayor eco mediático, la aparición de La Vida Privada de los Jóvenes de Riad Sattouf, reciente ganador del Festival de Angouleme por su fantástica Pascual Brutal, resulta otra anomalía a pesar de lo formal, a pesar de la facilidad con la que se puede posicionar dentro del maremagnum tebeil donde superhéroes y demás géneros nobles están supeditados al devenir de la cotidianeidad.
Con el año nuevo llegó el final del 10º Doctor y, sobre todo, el cambio de guardia del responsable del renacimiento de 2005, Russell T. Davies. Como ya han pasado unas semanas cof cof vamos a aprovechar para hacer balance de toda un Época que ha presentado al Doctor a las jóvenes generaciones. Con todos ustedes: Los Años Davies del Doctor Who.
Pero esta reducción al fuego que hice con papeles y documentos inservibles, no sólo fue purga de mi vida administrativa, sino la continuación de una compulsión obsesa por la no acumulación.
Existe una tradición celta en los primeros días de febrero, que es la renovación del fuego del hogar, dedicado a la diosa de este elemento, Brigit. En esta fiesta se adora a la deidad honrándola con una casa limpia, al ser ésta la protectora del hogar como Vesta, la romana. Otra buena razón para convocar a las llamas.
Les miré a todos. Les vi mirándola. Y en los ojos de todos ellos vislumbré tu propia historia, la de ese tiempo previo a que nos conociéramos, ese tiempo del que apenas me contaste. Pude verte a través de los años. Te imaginé en decenas de fiestas como esa. Te imaginé bailando, contoneándote feliz, disfrutando, siendo observada de ese modo, universal y feroz. Vi a Emily y te vi a ti. Vi como se te acercaron los hombres que conociste antes de mí, esos que sé que estuvieron y que nunca nombraste. Vi cómo te hicieron cumplidos, cómo se los agradeciste ruborizada, vi cómo después te invitaron a tomar algo.