Revista poética Almacén
Colaboraciones

En la palma de la mano

Antonio Cambronero
Autor de la bitácora Tramontana

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Cada día me encuentro con más individuos que llevan consigo uno de esos cacharritos, si bien es verdad que todavía la mayoría de la gente, al verme dedicado a toquetear la pantalla de mi Palm, con el minúsculo lápiz que hace las veces de puntero y ratón, pone cara de susto y pregunta atónita: "¿y eso qué es?".

Por supuesto que sólo me limito a contestar con un escueto "es una agenda electrónica". Decirles qué es una "pda" me resulta un desafío a la prudencia y a la educación. Odio cuando un médico inunda mis oídos con términos que no entiendo; es increíble la facilidad que tienen, los miembros de esa profesión, para hablar de forma codificada. Con lo fácil que resulta decir "usted tiene carencia de glóbulos rojos", que, más o menos, todo el mundo entiende. Por eso me da cierto pudor explicar a un interlocutor, que nunca ha visto una Palm o una Pocket PC, que esas maquinitas, adaptables a la palma de la mano, pueden ejecutar aplicaciones de Office, enviar y recibir correo electrónico, reproducir ficheros multimedia (video, mp3, etc.) y, la apoteosis, pueden guiarnos por cualquier carretera, incluso ya de forma verbal, usando un módulo GPS.

Ya vimos en otra ocasión qué pautas se podían seguir para una elección adecuada de una Palm. Básicamente hay que fijarse en parámetros como el tamaño, la autonomía (verdadero "caballo de batalla", como en todos los gadgets de hoy en día, léase cámaras digitales, por ejemplo), la facilidad de uso, el equipamiento de serie, las posibilidades de expansión y, claro está, el precio.

Pero, ¿en qué se diferencian los dos modelos principales del mercado?. Palm y Pocket compiten por sobrevivir y son esencialmente distintas.

En primer lugar, puede que un usuario se sienta más atraído, en una Pocket, por el aspecto de lo que se muestra en pantalla, nada más encenderse. Simplemente porque la pinta es semejante a lo que una inmensa mayoría de personas está acostumbrada a ver: el entorno gráfico de Windows. Sin embargo, la pantalla inicial de las Palm es ligeramente diferente, aunque, para mi gusto, transmite una sensación más relajante y ofrece, con sencillez, una buena organización de las aplicaciones por categorías.

Ambos tipos de agendas poseen parecidos sistemas de escritura. El sistema Graffiti de Palm es el que provocó la popularización de las pdas y, sin embargo, las Pocket parecen evolucionar hacia sistemas más precisos de escritura natural.

Tampoco en la visualización de páginas HTML, a través de los navegadores propios de pdas (Pocket Internet Explorer o Palmscape, por ejemplo), existe mucha diferencia. En ambos casos se obtienen resultados muy satisfactorios.

En la realización de tareas básicas, como manejar la agenda de direcciones y el administrador de tareas, otra vez el usuario puede sentirse más cómodo en un entorno similar al de Windows, como es el caso de las Pocket. Lo que sucede es que quizás resulte demasiado aparatoso, debido al tamaño de la pantalla. En las Palm, la aplicación para realizar anotaciones a mano alzada da la sensación de mayor flexibilidad y limpieza.

En definitiva, a mí me gusta más la interfaz de las Palm, mucho más clara y sencilla. Similarmente a la discusión acerca del consumo de memoria y autonomía de las baterías, que condiciona el rendimiento y las posibilidades de las pdas, no debemos dejarnos deslumbrar por un parecido clónico, de la interfaz de las Pocket, con Windows.

En el mundo de las Pocket PC, existen dos modelos, iPAQ H3970 y Cassiopeia e200S, que son los buques insignias de sus respectivos fabricantes COMPAQ y CASIO. Ambos de precios semejantes (alrededor de 700 euros) y de prestaciones parecidas. El modelo de COMPAQ con una calidad de imagen excelente, un puerto Bluetooth (para conexiones inalámbricas) y una batería con una duración óptima. Casio apuesta, sin embargo, al carecer de Bluetooth, por las posibilidades de expansión, incluyendo un slot CompactFlash.

Con un precio ligeramente inferior, el modelo Tungsten T de Palm (unos 650 euros), ofrece similares prestaciones que sus competidores Pocket PC. Inferior capacidad de memoria y duración de la batería que sus oponentes de CASIO y COMPAQ, pero con una definición extraordinaria en la pantalla y un diseño y tamaño excepcionales.

Si la elección, dentro de los modelos de Palm, es ciertamente difícil, aún lo es más decantarse entre una Palm o una pda con Pocket PC. Yo me dejaría llevar por la sencillez, la eficacia y, tal vez, por el tamaño y peso. Y en eso, las pdas con Palm son ganadoras.

¿Les dije que soy fan absoluto de Palm?


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